martes, 12 de agosto de 2008

10 de agosto. Seeheim.

Abajo ya lo cuenta la poetastra pero, senhoras y senhores, como tenemos el genero. Pedazo de tias, haciendo lo que se tercie. En fin, que tengo la moral de genero por las nubes.





Hoy un pinchazo hemos tenido
y mucho hemos aprendido:
como cambiar una rueda,
cosa que no hicimos en la escuela.
Para los tornillos aflojar
en el destornillador hemos tenido que saltar,
con el gato el coche hemos alzado
y la rueda hemos aflojado
dandole porrazos con una zapatilla,
que ha quedado hecha tortilla.
La de repuesto hemos colocado
y los tornillos hemos apretado
saltando en el destornillador
con mucha alegria y primor.
Hemos puesto el coche en marcha
y la rueda nueva....tan pancha;
hemos suspirado aliviadas
ya podemos continuar relajadas.
Y aunque rueda ya sepamos cambiar
esperamos no volver a pinchar.

9 de agosto. Luderitz













Luderitz es una extranha ciudad,
entre el desierto y el mar,
en una bahia enclavada
y por diamantes rodeada.
Nos hemos ido en un barco,
pero no a los Andes, como Marco,
sino a ver focas, delfines, pinguinos
y otros animales marinos.
Visitamos Kolsmanskop, la ciudad fantasma,
que da un mucho de mal karma:
de ella sacaban diamantes los alemanes,
que alli habitaban como sultanes;
el trabajo sucio y duro los negros lo hacian,
que en los barracones se hacinaban y vivian;
los tenian en cuarentena una semana,
que da asco, pena y mala gana:
los inflaban a laxantes...
por si se habian tragado algun diamante;
tanto por su salud se preocuparon
que la primera maquina de rayos X de Africa compraron.
Al Diaz Point nos hemos acercado
y un ratito hemos paseado;
el mucho viento a la ciudad nos ha hecho regresar
y un poquito la hemos podido visitar.
A una roca nos hemos subido
a ver como el sol se ha ido,
y nos hemos ido a cenar pescado
muy rico, fresco y bien preparado.
Una gran duna a la ciudad se quiere tragar,
lo intenta, lo intenta, lo vuelve a intentar:
hay mucho viento y polvo,
vayas a pie o en volvo.

viernes, 8 de agosto de 2008

8 de agosto. Luderitz.



Estamos en Luderitz y por fin hemos encontrado un sitio con internet para meter todas las entradas de una semana. Con dificultades para subir fotos, pero lo intentaremos. El desierto no se ha acabado. Viniendo aqui todavia se intenta comer la carretera. Se ven lenguas de dunas cruzandola, campando por sus fueros.

Manhana vamos a ver mas focas, pinguinos, flamencos y delfines, ya os los ensenharemos.
Nuestro siguiente destino sera el Canhon del Rio Pez, mejor en ingles, Fish River Canyon.
Besos amigas, amigos y familias que nos acompanhais en nuestro viaje. Nos encantan vuestros comentarios. Besos y abrazos de Las Tres Ches.

6 y 7 de agosto. El Namib. Sossusvlei.



Atravesamos el Namib en nuestro flamante coche por carreteras sin asfaltar, contemplando paisajes deserticos y montanhosos de colores asombrosos.

La idea de alquilar un coche
para recorrer el desierto
ha sido un gran acierto,
aunque a veces nos crea desconcierto.

Con el sol nos levantamos
y con el sol nos acostamos
(casi cual gallinas actuamos)
pero tambien a pleno sol paseamos...
o sea, (como) guiripollas estamos.

El desierto rojo de dunas de Sossusvlei es el paisaje mas majestuoso que podemos imaginar. Se sale, es mas que un desierto perfecto, desafia a la imaginacion. Pensad en un desierto azafran, que va cambiando de color con la luz. Ahora imaginad paseando por el en to el medio del dia. Si amigas y amigos, alli estaban estas intrepidas guiripollas, cometiendo el pecado del guiri atontado...

El desierto es desconcertante,
un paisaje inmenso y camb
iante:
montanhas, dunas, llanuras,
lechos de rios y poca espesura;
colores a mogollon,
rojos, verdes, ocres, amarillos, negros, marron
si atardecer y amanecer incluimos,
naranjas y rosas a la lista anhadimos
siempre bajo un cielo azul
limpio de nubes y tul;
solo nos faltaria el morado...
que dejaremos a gusto del
interesado

5 de agosto. Welwitchia Drive y Duna 7



Aprendimos a mirar campos de liquenes sin verlos, y ademas llegamos a lugares donde se podia contemplar la depresion del rio Swakop, dando lugar a un paisaje lunar. Avanzamos y por fin comenzamos a ver las Welwitchias, las plantas mas raras que hemos visto nunca y por lo visto emparentadas con las coniferas.
De vuelta a Walvis Bay nos encontramos por casualidad con la mitica duna n. 7. La
ascendimos, e intentamos bajar deslizandonos sin conseguirlo.

3 y 4 de agosto. Swakopmund, Cape Cross y Walvis bay.






En Swakopmund paseamos por sus anchisimas y larguisimas calles, flanqueadas por edificios mas propios de cualquier ciudad alemana que africana. A media manhana conseguimos alquilar un coche para el resto del viaje; que suerte y que alegria. Por la tarde nos dimos un gran paseo entre las dunas, comienzo del Namib, y el mar, bien abrigadas, la humedad se metia hasta los huesos.

Que dia tan desapacible
hay niebla, un viento de lo mas irascible
y un frio de esos del grajo
cuando vuela muy bajo.
Las focas, que las habia a millones,
hacian unos ruidos de limones,
unas nadaban y pescaban,
otras a sus crias amamantaban,
algunas entre si se peleaban
y todas juntas un olorcillo pestilente emanaban.
El dia desangelado y ventoso,
en medio de ese interminable desierto dunoso,
nos llevo a comer a un bar de carretera
de los que no te esperas,
un edificio en medio de la nada
que no parecia salido de un cuento de hadas
donde hemos comido tan ricamente
y nos han tratado muy amablemente.
De Swakopmund hemos pasado
y a Walvis Bay nos hemos encaminado
entre las dunas y el mar
lo cual te puede noquear
pues no sabes donde mirar
y torticolis te puede entrar.
En una pension excelente nos hemos alojado,
a la laguna nos hemos encaminado,
pero el atardecer no hemos vislumbrado;
un paseo tranquilo nos hemos dado
y a La Balsa nos hemos encaminado
a mimar nuestro paladar delicado:
cocodrilo hemos catado
y mucho nos ha gustado.

2 de agosto. Destino: Swakopmund.

No hay aqui transporte publico para blancos,
ya que son duenhos de los bancos
y con el dinero que tienen
compran coches, los usan y los mantienen.
El poco transporte publico por negros es usado,
y por algun blanco despistado.
Estan los minibuses, que sabes que iran y vendran,
pero nunca cuando saldran o llegaran,
o si en medio hacen alguna parada
mas o menos larga o apalabrada.
Preguntas y ni siquiera los lugarenhos
tienen respuesta a estos empenhos.
Tambien existen los coches compartidos,
que suelen ser comodos y divertidos...
si el numero de pasajeros no excede lo permitido.
Ya dice el reran que el tiempo es oro
y muchos lo sudamos por los poros;
lo trabajamos, lo cobramos,
lo pagamos y rapido, rapido lo usamos;
pero si no hay prisa viajar asi esta guachi
pues ves otras cosas y conoces a gente chachi,
aunque a veces es cansado
y llegas al destino reventado
o llenas de polvo y sudor
lo cual espanta a los mosquitos que es un primor.

Asi viajamos desde Tsumeb a Swakopmund, pasando por Otjiwarongo y Usakos. Llegamos a nuestro destino y nos dimos un gran homenaje en un restaurante frente al mar llamado The Lighthouse.